Blog de oloralocura

El temporal.

No me preguntes cuándo, cómo o de qué manera me di cuenta. No podría responderte de forma escueta. Simplemente fui sabiendo. Me fui dando cuenta de que me daba cuenta. Fui comprendiendo que algo en mí lloraba y me gritaba: CORRE.

El alma chilla y patalea de una forma curiosa. No se escucha. Es como el llanto de un bebé con una mordaza en la boca. No escuchas el llanto porque no pones el oído. Es por eso por lo que resulta difícil de explicar cómo poco a poco me fui acercando a lo que parecía el maullido de un gato, que se convirtió en el grito de un niño a pleno pulmón y resultó ser el huracán más devastador que había encontrado.

Cuando me topé con él, no estuve preparada. Cerré la puerta que había abierto para verlo y ahí se quedó. Con lo bien que estaba yo, ¿a qué viene esto? Cállate. Vuelve a callarte. Pero ya era tarde. Ya lo había visto y oído todo.

No quiero oírte.

Pero ya había en mí algo que seguía siendo consciente de su presencia.

Así como el que escucha de repente ese sonido al que te hacen prestar atención.

No, no está. Abrir la puerta significaría desordenar toda la habitación. Aceptar que exise eso en mi mente sería devastador. Todas mis habitaciones están en orden.  ¿Y qué si en una hay un huracán? Se queda cerrada y punto. Se tira con lo demás.

PUM

No, no abro.

PUM

Estoy bien

PUM

Genial, gracias.

PUM. PUM

Si te abro, me destruirás todo. Tanto tiempo arreglando para qué. Tanto tiempo organizando para qué. Por favor, deja de llamar. Cállate.

PUM

CÁLLATE TE DIGO

PUM

¿Es que no lo entiendes? ¿No puedes entender que no puedo abrirte?

¿Y SI YO SOY MÁS QUE LO QUE TIENES AHÍ? PUM. PUM. PUM.

¿Cómo va a ser eso posible? Para qué iba a vivir yo en un cuchitril si tuviera todo un campo esperando. Quieres matarme.

PUM. Eso es mentira. Eres tú la que me mató a mi hace mucho, pero no estoy muerto. Te has olvidado de mí. Huiste tanto de mí que ahora solo soy rabia contenida y huracanada. Ábreme y haz lo que tienes que hacer: aguantar el temporal, que después vendrá la calma. 

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